La ONU pone en la mira a la inteligencia artificial: exige que las grandes tecnológicas revelen su impacto ambiental

Un centro de datos de última generación simboliza el creciente desafío de equilibrar el avance de la inteligencia artificial con la sostenibilidad ambiental. La ONU ha instado a las grandes tecnológicas a transparentar el consumo de energía, agua y emisiones de carbono de sus sistemas de IA.

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La carrera por desarrollar inteligencia artificial cada vez más potente ya no solo se mide por la velocidad de los modelos o la cantidad de usuarios. Ahora también enfrenta un nuevo desafío: demostrar cuánto cuesta al planeta.

Durante la Semana de la Acción Climática celebrada en Londres, del 20 al 28 de junio, el secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó un llamado directo a las principales empresas de inteligencia artificial para que publiquen de forma transparente el impacto ambiental de sus sistemas. La propuesta busca que compañías como OpenAI, Google, Microsoft, Meta y otras informen periódicamente sobre el consumo de electricidad, agua, suelo y las emisiones de carbono asociadas a sus centros de datos.

“Estas crisis pueden parecer separadas, pero comparten el mismo origen destructivo: los combustibles fósiles… y exigen la misma respuesta: una transición rápida y justa hacia la energía limpia, junto con un impulso a la adaptación, la resiliencia y la justicia climática para quienes ya sufren los efectos del del cambió climático”, mencionó el Secretario.

¿Por qué preocupa la IA?

El crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una expansión sin precedentes de centros de datos en todo el mundo. Estos complejos requieren enormes cantidades de energía para entrenar modelos y responder millones de consultas cada día.

Diversos informes recientes advierten que, de mantenerse el ritmo actual:

  • La IA podría consumir en 2030 tanta agua como la utilizada por aproximadamente 1.300 millones de personas.
  • El consumo energético de la infraestructura de IA seguiría aumentando a medida que entren modelos más grandes y se multipliquen los servicios basados en inteligencia artificial.
  • La fase de uso cotidiano de los modelos (inferencia) ya representa una parte significativa del consumo energético total, incluso superior al entrenamiento en algunos casos.

La propuesta de la ONU

La iniciativa presentada por Guterres plantea que las empresas tecnológicas:

  • Informen públicamente sus emisiones de carbono.
  • Midan y divulguen el consumo de agua y de suelo de sus operaciones.
  • Alimenten sus centros de datos con energías renovables antes de 2030.
  • Adopten estándares internacionales de transparencia ambiental para la inteligencia artificial.

Una carrera tecnológica con un costo creciente

Mientras gobiernos y empresas destinan cientos de miles de millones de dólares a infraestructura para IA, también aumenta el debate sobre la sostenibilidad de este crecimiento. España, por ejemplo, acaba de aprobar más de 430 millones de euros en inversiones públicas para fortalecer su industria de inteligencia artificial y semiconductores, alineándose con la estrategia europea para desarrollar capacidades propias en esta tecnología.

Por estos motivos, la discusión ya no gira únicamente en torno a quién desarrolla el modelo más avanzado, sino también a quién logra hacerlo con un menor impacto ambiental. ¿Será que las empresas tecnológicas brindarán esfuerzos para alcanzar con este objetivo medio ambiental? El tiempo lo dirá…


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